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sábado, 19 de marzo de 2011

Japon...

Desde el pasado 11 de Marzo nos hemos podido dar cuenta que la realidad supera la ficción, Japón está atravesando la que seguramente es la catástrofe más cara en la historia del mundo,en todos los sentidos. ¿Qué se puede escribir? ¿Qué puedo decir? No hay palabras que expresen el horror por el que están pasando los japoneses y, mucho menos, para plasmar lo mucho que les queda todavía por pasar. Las imagenes son desgarradoras, resulta terrorífico ver la fuerza de la naturaleza en acción, darse cuenta de lo indefensos que estamos realmente, de lo fácil que es pasar del todo a la nada. Una semana viendo imágenes a las que cuesta acostumbrarse, impactantes todas ellas... desde el agua tragándose todo aquello que se ponía por delante hasta la dignidad con la que rezan a sus muertos ( la mujer ante un montón de escombros rezando y un soldado parando para rezar con ella o la más reciente, la hija hablando con el cadáver de su madre y esa mano dando consoladores golpecitos al cuerpo), pasando por la calma con la que esperan pacientemente su turno en las colas y lo nada abusones a la hora de aprovisionarse.
El dolor me ha inundado al ver una tragedia de tal magnitud aunque,al tiempo,  me ha dejado realmente impresionada ver, por fin, lo que la palabra civilización significa... la actitud de los japoneses es a lo que tendríamos que haber llegado el resto de paises en el S.XXI. Admirable la actitud con la que se están enfrentando a este devastador e incierto destino. Las imperturbables y ordenadas colas, la ausencia total de vandalismo, la ayuda desinteresada que prestan a los necesitados y un largo etc. de virtudes que no estamos acostumbrados a ver en nuestro día a día, no digamos en una situación de emergencia.
Esta tragedia debería hacernos recapacitar sobre varios temas sobre los cuales la raza humana hace mucho que no piensa...¿por donde empezar? ¿ La madura evolución a la que han llegado los japoneses ? Sí, no cabe la menor duda, así deberían ser la mayoría de sociedades hoy en día. Cierto es que Japón cuenta con gran número de suicidios pero, a grandes rasgos es una sociedad admirable. Aparte que han conseguido amalgamar tradición milenaria con modernidad, los recientes acontecimientos comparados con desastres acaecidos en otras partes del mundo deberían avergonzar al resto de la humanidad, muchos no dejamos de ser salvajes. La dignidad que otorgan a los muertos mientras que en otras partes del mundo no son más que despojos, el respeto que brilla en todas y cada una de sus acciones resulta admirable.
¿ La naturaleza? La naturaleza nos da lecciones de humildad continuamente, la última ha sido en Japón. Somos pequeños seres a merced de las incontrolables fuerzas de la naturaleza  y, sin embargo, la prepotencia humana no admite tal afirmación. Nos creemos omnipotentes y creamos engendros que no podemos controlar como, efectivamente, las plantas nucleares. No es una cuestión política, es lógica pura y la historia nos ha sobradamente probado que la energía nuclear es incontrolable. Chernobyl es el ejemplo que más ha marcado en ese sentido pero, conociendo el comportamiento de las autoridades pertinentes ¿cuántas fugas radioactivas o accidentes pueden haber habido  sin nuestro conocimiento? Pretenden tranquilizarnos, tratan de convencernos de todo está bajo control... pero cómo puede uno tranquilizarse viendo como a día de hoy, ante un accidente tal, se aplican las mismas medidas que hace 25 años en Chernobyl... 25 años después !!!  En pleno S.XXI ¿estamos preparados para hacer frente a los caprichos de la naturaleza? Opino que, a raíz de lo que hemos visto en los últimos años y hace unas semanas más que nunca, no, no estamos preparados. Se cierne sobre nosotros una sombra que llega desde nuestro Sol , amenazando con acabar con satélites, electricidad y muchas cosas con las que a día de hoy se nos haría difícil vivir sin, y nosotros, los países conocidos como desarrollados estamos más indefensos que nunca.
Hay que recapacitar, hay que replantearse muchas cosas... tal vez estos acontecimientos sean la chispa que encienda la llama del conocimiento, ese conocimiento que nos convierta en una civilización mejor, una civilización algo más parecida a la japonesa en lo que dignidad, educación y respeto se refiere. Un conocimiento que nos acerque más a este planeta que, al fin y al cabo, es nuestra casa, la única que tenemos y que,de ningún modo, se va ha dejar vencer.
Por el momento mi nominación a próximo Nobel de la Paz sería para todos y cada uno de los ciudadanos japoneses porque, sin duda, han hecho y están haciendo más que Obama, el reciente receptor de tan distinguido galardón.
En fin, a la hora de cerrar estas lineas todavía no estaba claro el futuro de la central, lo que si queda claro es el difícil futuro que espera al país del sol naciente, pero se levantará, no cabe duda alguna.

viernes, 14 de enero de 2011

Afán por Vivir

A veces nos sentimos terriblemente desgraciados, como maldecidos por quién sabe qué embrujo, a veces con razón y otras por razones que no lo son y que maquillamos, porque en nuestro supuestamente perfecto mundo las cosas dejan de cuadrar como esperamos.
Inevitablemente, cuando esto sucede, la única cosa que nos hace ver las cosas de un color menos oscuro es la desgracia ajena. Para sentirnos menos desgraciados debemos comprobar que existen personas con más problemas que nosotros pero, eso sí, sus problemas deben ser gordos de narices si no la formula no tiene éxito.
Eso me pasó el otro día, leyendo un periódico italiano; me di cuenta que yo también necesito de vez en cuando de esa medicina, no siempre, pero en ocasiones no puedo evitarlo. No es que intente apaciguar mis demonios buscando por las páginas de sucesos, simplemente no puedo evitar pensar ¿de qué me quejo? o ¡joder, que suerte tengo! cuando veo ciertas cosas. Y, la verdad, cuando sucede esto no se qué es lo que más me molesta, si ver como se ilumina mi mundo o pensar lo mucho que me parezco a la raza humana... creo que jode más lo segundo porque cada vez tengo en más baja estima a los homo sapiens (cosa que no se refiere a gays muy listos, si no a la denominación científica que se le da al ser humano).
Pues eso, que me estaba dando baños de noticias cuando algo llamó mi atención... Un espectáculo de teatro- danza  llamado "Smania di vivere", que traducido sería "afán por vivir". La protagonista Erica Brindisi, de 31 años, baila desde que tiene 6, a lo largo de su vida ha estudiado danza clásica y moderna, siendo diplomada por la Imperial Society of Teachers of Dancing de Londres, aunque de oficio es abogado para el "Centro Servizi per il volontariato" de Reggio Emilia, Italia. En el espectáculo se alterna la recitación con el baile, es un relato artístico sobre su propia vida, de como esta ha cambiado de imprevisto, contradiciendo con sus movimientos el drama del descubrimiento... porque tiene esclerosis multiple desde hace 5 años, a pesar de lo cual nunca ha pensado en renunciar a su pasión, la danza. Por ello,junto con su marido autor de los textos recitados y la música,  decidió montar este espectáculo del cual es protagonista junto con la muleta con la que baila. Erica se sirve de la danza para contar el crudo descubrimiento de su enfermedad, de la negación y la reciente aceptación, hasta la toma de conciencia que, como dice Erica, es necesaria para continuar a vivir, para aprender a convivir con los límites que la esclerosis multiple va poniendo, adaptandose a las diversas condiciones.
La recaudación del espectáculo, que está haciendo el giro por pequeños teatros de provincia, va a parar a la Aism (Asociación Italiana Esclerosis Multiple) y, por tanto, a la investigación de dicha enfermedad.

Para finalizar mi entrada os dejo con un fragmento del espectáculo y con una frase de uno de los textos que acompañan a Erica : " El límite de los límites es pensar que no hay remedio para algo. Puede que no lo haya para la muerte, pero olvidarse de que estamos vivos ¿no es una locura?"